La querella solicitó indagatorias para cinco efectivos que prestaban servicio en Dos de Mayo en 2008. Sostienen que Golemba fue detenido ilegalmente, golpeado y desaparecido tras pasar por la comisaría local
La causa por la desaparición en plena democracia de Mario Golemba sumó una novedad judicial que su familia y la comunidad misionera esperaban hace tiempo. Recientemente la querella pidió la imputación y el llamado a indagatoria de un excomisario y de al menos otros cuatro policías que prestaban servicio en la comisaría de Dos de Mayo al momento de la desaparición del joven, ocurrida el 27 de marzo de 2008.
El planteo fue presentado ante la Fiscalía Federal Dos de Posadas, a cargo de la fiscal federal interina Silvina Flavia Gutiérrez, por los abogados querellantes Héctor Rafael Pereyra Pigerl y María Vannela Vignolles. La novedad se conoció mediante un informe publicado por el medio Caíco Periodismo, que accedió al extenso escrito judicial.
Torturado y desaparecido
Golemba fue visto por última vez por su familia el 27 de marzo, hace 18 años, cuando viajaba a Oberá para una consulta con una médica nutricionista. El último contacto con su novia avisaba que tomaba un colectivo para regresar a casa: eso nunca pasó.

El principal apuntado por la querella del caso es el excomisario Ewaldo Katz, señalado por distintos testigos como quien habría trasladado a Golemba hacia el sector de celdas y posteriormente a una habitación contigua dentro de la dependencia policial. Allí, según la reconstrucción realizada por la querella, se produjo una brutal golpiza.
El escrito sostiene que Mario Golemba habría sido interceptado por policías cerca de la rotonda de acceso a Dos de Mayo durante la noche del 27 de marzo de 2008 y luego llevado a la comisaría local. Según testimonios incorporados a la causa, el joven ingresó alrededor de las 21 horas esposado y custodiado por efectivos policiales.
Además del excomisario, la querella atribuyó distintos niveles de participación a otros cuatro policías que se encontraban de guardia aquella noche. De acuerdo a la presentación, algunos habrían intervenido directamente en las agresiones físicas, mientras que otros habrían colaborado asegurando la escena y participando posteriormente del traslado de Golemba en una camioneta policial.
Gran parte de la reconstrucción judicial se basa en declaraciones de personas que permanecían detenidas en la dependencia esa noche. En ese sentido, fuentes que conversaron con el medio local citado señalaron la presencia de testigos que afirmaron haber escuchado gritos, golpes y pedidos desesperados para que dejaran de agredir al joven.
Algunos también declararon haber visto cómo era retirado de la comisaría boca abajo en la caja de una camioneta, cubierto con una lona o una bolsa negra.

No hubo registros de la detención
La querella remarcó además que nunca existió un registro oficial de la detención de Golemba y señaló presuntas irregularidades detectadas en los libros de novedades de la comisaría. Según el escrito, pericias realizadas sobre esos documentos detectaron tachaduras, omisiones y posibles alteraciones compatibles con maniobras de encubrimiento.
Los abogados sostuvieron también que las hipótesis planteadas en el pedido de imputación coinciden con conclusiones y sugerencias elaboradas durante la investigación por la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), organismo especializado dependiente de la Procuración General de la Nación que intervino junto a la Fiscalía Federal.
Además de las imputaciones, la querella solicitó ampliar las medidas de protección para las partes y los testigos que declararon en la causa, varios de ellos bajo reserva de identidad.
Ahora será la Fiscalía Federal N.º 2 la encargada de analizar los elementos aportados, resolver sobre el avance de las imputaciones solicitadas y definir los próximos pasos procesales en la investigación por la desaparición de Mario Golemba, quien tenía 27 años y residía en Picada Indumar al momento de su desaparición.

