La reunión convocada por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para dialogar con pequeños productores de toda la provincia expuso con crudeza la crisis que atraviesa el sector yerbatero. El encuentro se desarrolló en un clima de fuerte tensión, marcado por el enojo, la incertidumbre y la falta de respuestas concretas frente a una problemática que, según coincidieron los presentes, amenaza la continuidad de miles de familias productoras.
La jornada comenzó con la intervención de la representante por la producción, María Soledad Fracalossi, y continuó con la exposición de Jorge Emilio Eugenio Haddad, también representante por la producción y uno de los fundadores del organismo. Ambos coincidieron en describir un escenario complejo, atravesado por la pérdida progresiva de atribuciones del INYM como consecuencia de decisiones adoptadas a nivel nacional, lo que —según expresaron— dejó al instituto con escaso margen de acción frente al deterioro del precio que percibe el productor.
“No hay novedades respecto al precio. Nos gustaría poder decir lo contrario, pero no es así. Vinimos a dar la cara y a decir lo que pasa. Estamos con las manos atadas”,
sostuvo Haddad, sintetizando el principal reclamo del sector: la imposibilidad de garantizar un valor mínimo que cubra los costos de producción.
En la misma línea, Roberto Carlos Ferreyra, otro de los representantes por la producción, advirtió que las medidas nacionales vigentes impactan de lleno sobre el pequeño productor y ponen en jaque la sustentabilidad de la actividad. “Hablar de yerba es hablar de Misiones. Es nuestra producción más importante y el consumo no deja de crecer. Sin embargo, hoy los números no cierran para las 15.000 familias productoras de la provincia”, afirmó.
Ferreyra propuso como alternativa trasladar el valor del paquete de yerba en góndola a los 8.000 pesos, con el objetivo de mejorar el precio que recibe el productor por kilo de hoja verde. Para dimensionar el planteo, apeló a un ejemplo concreto: “Tres caramelos cuestan 300 pesos. Si se pagaran tres caramelos más por kilo al productor, la situación se resuelve. A las familias no les cambia la economía pagar un poco más por mes el paquete de yerba”.
Fracalossi, por su parte, fue enfática al explicar las limitaciones actuales del organismo. “Con la quita de facultades, hoy de ninguna manera podemos fijar un precio mínimo para la yerba. No podemos hacerlo porque nos quitaron esa atribución. Las herramientas que nos quedan son escasas y solo nos resta seguir reclamando y luchando por los productores”, expresó. En ese marco, señaló que el desafío inmediato es “reordenar la casa” para intentar acompañar al sector de manera indirecta.
El clima del encuentro se fue tornando cada vez más áspero cuando los productores exigieron definiciones concretas. Desde el INYM, la respuesta fue directa: “La realidad es simple. Desde Nación decidieron bajar línea y no responder. Hay que ser realistas”, señalaron, dejando en evidencia el nivel de condicionamiento político que atraviesa al organismo.

El malestar se profundizó con el reclamo por la ausencia del presidente del INYM.
“Nosotros pedimos que venga el presidente, no solo los representantes de la producción”,
manifestaron varios productores, cuestionando la falta de conducción y de respaldo institucional frente a la crisis.
Haddad también puso el foco en el aislamiento que, según indicó, padecen dentro del directorio. “Somos solo tres representantes de la producción. Los representantes de las cooperativas que se están fundiendo votan con los industriales y nos dejan solos”, denunció.
Durante el intercambio, los productores coincidieron en que el esquema de libre oferta y demanda no cumplió con las expectativas prometidas. “No funcionó. Solo provocó concentración y ahora quieren instalar una sobreoferta mayor a la real. El INYM tiene que recuperar sus herramientas de control para garantizar un precio justo”, expresó uno de los presentes, remarcando la necesidad de restituir las facultades regulatorias del instituto.
En ese contexto, comenzó a tomar fuerza la posibilidad de avanzar con un cese de cosecha si no se resuelve el precio de la hoja verde, así como la creación de un gremio provincial que actúe junto al INYM, en un esquema similar al del sector tabacalero. También se reclamó mayor unidad entre los productores y una representación real del sector primario.
El reclamo se extendió además a los intendentes de la provincia, a quienes instaron a involucrarse activamente ante el impacto económico y social que la crisis yerbatera ya comienza a generar en los pueblos del interior. “Esto va a seguir empeorando y los pueblos se van a empobrecer si seguimos a este ritmo”, advirtieron.
El nivel de hartazgo quedó sintetizado en una frase que resonó con fuerza durante la reunión y resume el estado de ánimo del sector:
“Si no hay rentabilidad, tampoco vamos a pagar impuestos”,
lanzó uno de los productores, reflejando la profundidad del conflicto y la urgencia de una solución de fondo.
El encuentro fue tenso ya que los productores reclamaron la presencia del presidente del Inym, Rodrigo Correa, quien fue designado por el Gobierno Nacional a fines de 2025. También se confirmó que los productores presentes plantearon la necesidad de mayor unidad entre ellos y la creación de un gremio provincial que actúe en conjunto con el Instituto.
En el acta firmada pasada las 19, los productores dejaron asentados sus pedidos: que en los próximos 14 días el Directorio del Inym convoque a reunión para fijar precios para la materia prima de la yerba mate; establecer el cese de la cosecha hasta que haya respuesta para el pedido de nuevos precios de la materia prima; y que el Inym recupere todas sus facultades.



