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Mango│Claves para que los árboles tengan más frutas para cosechar a fin de año

En Misiones, la producción de mango suele variar de un año a otro debido a la alternancia fisiológica, un proceso natural en los árboles frútales leñosos donde una cosecha abundante agota las reservas de nutrientes y reduce la floración del ciclo posterior. Para estabilizar este comportamiento, el INTA Montecarlo recomienda aplicar un manejo integral que combine el cuidado del suelo, la poda, la fertilización equilibrada y la prevención sanitaria. Resulta fundamental evitar la compactación del terreno, aplicar nitrógeno, fósforo y potasio según las necesidades del árbol, y podar para controlar el tamaño y mejorar la ventilación. Asimismo, se aconseja priorizar las plantas injertadas frente a las de semilla, ya que aceleran el inicio de la producción.

En la región coexisten el mango criollo tradicional —sabroso y de gran porte, pero con mucha fibra— con variedades genéticamente mejoradas de poca fibra como Osteen, Keitt, Kent, Pico de Loro y Tommy Atkins, esta última muy extendida internacionalmente por su vistosa coloración y resistencia al transporte.

Por último, el período más crítico del cultivo ocurre durante la floración (septiembre y octubre), cuando la lluvia y la humedad favorecen la antracnosis, un hongo que provoca la caída de flores y frutos pequeños, por lo que es indispensable realizar al menos tres aplicaciones de antifúngicos preventivos y buscar asesoramiento técnico profesional.

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