Aunque el índice regional mostró una desaceleración respecto al 4,1% de marzo, el acumulado anual ya llega al 14,4%. Alquileres, tarifas y productos esenciales como la carne picada y la papa registran subas interanuales de hasta el 66%. La caída de la actividad económica, detrás del freno de precios
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la región del Noreste Argentino (NEA) registró en abril una suba del 2,7%, apenas por encima del promedio nacional, que fue del 2,6%. El dato marcó una fuerte desaceleración frente al 4,1% de marzo y reflejó una baja en el ritmo de la inflación regional.
Sin embargo, detrás de esa mejora estadística todavía persisten aumentos importantes en rubros clave para la vida cotidiana, como vivienda, tarifas, transporte y alimentos. A esto se suma un contexto de menor actividad económica y caída del consumo, factores que también influyen en la baja del índice general.
El director de Metodología y Relevamiento Estadístico del IPEC, Darío Díaz, advirtió que la inflación acumulada en el primer cuatrimestre ya alcanzó el 14,4%, un dato que impacta de lleno en los salarios y en las negociaciones paritarias.
“Abril nos muestra una desaceleración interesante. Pasar de 4,1% a 2,7% es muy bueno”, señaló el economista, aunque remarcó que la situación económica sigue siendo compleja.
El rubro con mayores aumentos en abril fue vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, que registró una suba mensual del 3,3%, impulsada principalmente por alquileres y tarifas de servicios públicos.
En segundo lugar se ubicó transporte, con un incremento del 5,6% mensual, afectado por el aumento de los combustibles y su impacto en taxis, colectivos y logística.
También se destacaron las subas en comunicaciones: telefonía, internet y televisión por cable aumentaron 4,5% en abril, casi el doble de la inflación general del mes.
Pero uno de los datos más preocupantes aparece en la comparación interanual. Mientras la inflación general del NEA fue del 33,5%, el rubro vivienda y tarifas acumuló un aumento del 56,4%.
“Es decir, mientras la inflación promedio ronda el 33%, vivienda y energía crecen a un ritmo del 56%”, explicó Díaz.
La diferencia también se observa en restaurantes y hoteles, que registraron una variación anual del 44%, y en educación, con un incremento interanual del 41,6%.
Aunque alimentos y bebidas no alcohólicas subieron 2,4% en abril, continúan siendo el principal motor del IPC regional debido al peso que todavía tienen dentro de la canasta utilizada para medir la inflación.
Actualmente, el índice sigue calculándose sobre la base de la Encuesta de Gastos de Hogares 2004-2005, donde los alimentos representan cerca del 40% de la ponderación total.
“Cuando uno analiza la desaceleración o aceleración del índice general, es clave mirar qué ocurre con los alimentos, porque siguen siendo el principal motor de la inflación”, concluyó Díaz.

