El dirigente industrial cuestionó la falta de políticas para las pymes, alertó por la caída del consumo y planteó que la apertura comercial debe estar acompañada por condiciones de competencia equivalentes. También sostuvo que el dólar está “bajo” frente al aumento de costos.
La industria argentina atraviesa un escenario crítico, con una caída sostenida del empleo, baja de ventas y mayores dificultades para competir frente a los productos importados, según advirtió Silvio Zurzolo, tesorero de la Unión Industrial Argentina (UIA), secretario general de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y presidente de la Asociación de Industriales de la Provincia de Buenos Aires (ADIBA).
“El sector industrial viene mal y la pyme viene peor”, resumió Zurzolo al analizar la coyuntura, en una entrevista con el programa Dia Siete, de Misiones Online. En ese sentido, afirmó que la actividad industrial pierde entre 4.000 y 5.000 puestos de trabajo mensuales, según el período, y consideró que no hay señales de una recuperación próxima.
“Son momentos críticos para la industria argentina. Necesitamos políticas de Estado que acompañen un crecimiento industrial, cosa que no está sucediendo”, sostuvo. Además, cuestionó que las empresas locales mantengan costos vinculados a impuestos y logística mientras los productos importados “cada vez tienen más beneficios”.
Zurzolo aclaró que el sector no plantea cerrar las importaciones, sino generar condiciones de competencia equilibradas y una estrategia que permita a las firmas argentinas vender también en el exterior. “No estamos pidiendo que no entren los productos; estamos pidiendo competir con el mundo”, expresó.
El dirigente remarcó que las pymes dependen principalmente del mercado interno y que la caída del poder adquisitivo impacta de forma directa sobre sus ventas. “Mientras vendamos en el mercado interno, necesitamos que los salarios sean altos para que la gente pueda consumir. Hoy la verdad que la gente no llega a fin de mes”, afirmó.
En esa línea, vinculó el funcionamiento de las industrias con la dinámica económica de las localidades. “Cuando una industria anda bien y paga horas extras, no solo anda bien el trabajador de esa industria, sino todo el pueblo: el carnicero vende más, el que vende motos empieza a vender motos”, explicó.
Zurzolo planteó la necesidad de consensuar un “plan productivo” que trascienda a los gobiernos de turno e incorpore objetivos de inclusión social, desarrollo territorial y promoción de exportaciones con valor agregado. “No importa el gobierno que esté de turno: tiene que cumplirse ese plan productivo”, señaló.
Para el titular de ADIBA, la Argentina debe definir si busca limitarse a exportar materias primas o avanzar sobre productos elaborados. “Todo lo que elaborás genera valor, genera puestos de trabajo y genera un montón de cosas”, indicó, al mencionar como ejemplo la diferencia entre vender soja o aceite de soja.
También cuestionó los indicadores generales de actividad cuando no reflejan la situación concreta de sectores en retroceso. Según sostuvo, la minería y el petróleo aparecen entre las actividades favorecidas, mientras que “el resto está en baja”. “A veces los promedios sirven para algunas cosas, pero no para todas”, afirmó.
Respecto de la industria automotriz, advirtió que la falta de políticas sectoriales puede profundizar las dificultades frente al aumento de la competencia externa. “Si no tenés políticas industriales que apoyen, va a ser complicado para la automotriz y para toda la industria en general”, sostuvo.
En cuanto al tipo de cambio, Zurzolo consideró que el valor actual del dólar no acompaña el incremento de costos. “Las cosas aumentaron mucho más de lo que aumentó el dólar, con lo cual claramente eso no está bien”, afirmó, y concluyó que la cotización está “baja” o que debería instrumentarse otro mecanismo.
Finalmente, se refirió a la reforma laboral y relativizó que una modificación normativa, por sí sola, pueda generar nuevos empleos. “Ninguna ley va a generar más puestos de trabajo. Lo que los genera son las políticas que se hagan después de la ley”, planteó. Si bien reconoció que era necesario actualizar una legislación laboral que consideró antigua, insistió en que sin un programa productivo integral no habrá resultados sostenibles para la industria ni para el empleo.

