Economía

La crisis yerbatera reactivó la organización del sector y sumó presión política

La crisis yerbatera volvió a ocupar el centro de la escena política y productiva de Misiones. Esta vez fue en Oberá, donde una multitudinaria convocatoria reunió a productores, tareferos, cooperativas, sindicatos, dirigentes políticos de distintos espacios, representantes religiosos, docentes universitarios y funcionarios provinciales para debatir el presente y el futuro de una actividad que atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas.

La charla-debate denominada “Crisis Yerbatera”, organizada por la Multisectorial Oberá por los Derechos y la Esperanza, se realizó el miércoles por la noche en la Facultad de Ingeniería y tuvo una característica que fue destacada por todos los participantes: la sala estuvo completamente llena.

Hubo representantes de Andresito, San Pedro, Aristóbulo del Valle, Apóstoles, Concepción de la Sierra, Oberá, la Ruta 12 y la Ruta 14. También participaron organizaciones agrarias, asociaciones de tareferos, UATRE, cooperativas, referentes de la Iglesia Luterana, dirigentes radicales, peronistas, representantes de Patria Grande, funcionarios provinciales y legisladores de distintos espacios políticos.

En un contexto donde las protestas del sector se fueron diluyendo con el paso de los meses, la imagen de una sala colmada fue interpretada por muchos de los asistentes como una señal de que el conflicto sigue vigente y que existe preocupación creciente por el impacto económico y social de la desregulación del mercado yerbatero.

Uno de los principales expositores fue el histórico dirigente y productor Hugo Sand, quien destacó el valor de la convocatoria y aseguró que el encuentro permitió volver a tender puentes entre sectores que comparten una misma preocupación.

“Hubo gente de Andresito, de Apóstoles, de la Ruta 14, de la Ruta 12. Vamos tejiendo relaciones con distintos sectores sociales, educativos, económicos, productivos y eclesiásticos. La idea es compartir entre todos esta problemática”, expresó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

La reunión coincidió además con el Día del Tarefero, por lo que se realizó un homenaje a los trabajadores rurales. El momento fue uno de los más emotivos de la jornada.

Sand recordó que son los tareferos quienes cosechan cada año, de manera artesanal, entre 800 y 1.000 millones de kilos de hoja verde para abastecer a toda la cadena yerbatera.

“Las tareferas contaban la miseria que están pasando. Hay familias que tienen que ir a Brasil para conseguir el pan para sus hijos”, afirmó.

La situación de los trabajadores rurales fue precisamente uno de los temas centrales del encuentro. Entre las conclusiones surgió el reclamo de garantizar salarios acordes a las paritarias y mejorar las condiciones laborales para evitar el creciente éxodo de mano de obra hacia Brasil.

Pero la preocupación principal estuvo centrada en el futuro de la actividad. Durante la jornada hubo consenso respecto de que la eliminación de las facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), dispuesta a través del DNU 70/2023, profundizó el desequilibrio entre productores e industria y debilitó la capacidad de negociación de los sectores más pequeños de la cadena.

Por ese motivo, uno de los principales puntos acordados fue exigir el apoyo político e institucional para lograr la restitución plena de las facultades del INYM y acompañar las acciones judiciales que buscan declarar la inconstitucionalidad del capítulo yerbatero incluido en el decreto presidencial.

“Nosotros logramos una ley nacional porque sabíamos que sin una regulación un pequeño productor jamás puede negociar de igual a igual frente a empresas enormes con posición dominante”, explicó Sand.

El dirigente fue categórico al rechazar la idea de que el mercado pueda resolver por sí solo los problemas del sector.

“No existe eso que dicen algunos de que el mercado va a regular la actividad. Si sigue este camino, dentro de diez años Misiones no va a ser la misma. La tierra va a pasar a otras manos y la producción se va a concentrar cada vez más”, sostuvo.

Durante su exposición también cuestionó la lentitud de la Justicia para resolver los planteos realizados por las asociaciones de productores.

“Hemos presentado recursos, hemos pedido la inconstitucionalidad de los decretos y vamos camino a perder otra cosecha más. Ya son tres años padeciendo esta situación”, afirmó.

Otro de los puntos que surgió con fuerza durante la reunión fue el reclamo hacia la dirigencia política provincial.

Si bien los participantes coincidieron en que el origen del problema se encuentra en las decisiones adoptadas por el Gobierno nacional, también consideraron que Misiones debe asumir un papel más activo para defender a una de sus principales economías regionales.

Por eso, entre las conclusiones se incluyó el pedido para que el Gobierno provincial convoque a todos los sectores políticos y actores de la cadena yerbatera con el objetivo de construir una salida consensuada y debatir un modelo misionero de desarrollo yerbatero.

En esa línea, el diputado provincial Cristian Castro sostuvo que el encuentro permitió ratificar la necesidad de buscar herramientas propias ante la falta de respuestas desde Nación.

“Se planteó hacer alguna acción provincial y buscar una solución desde Misiones porque la Nación no tiene planes de cambiar”, resumió.

La cuestión económica también ocupó buena parte del debate. Sand volvió a insistir con un cálculo que viene difundiendo desde hace meses y que busca dimensionar el impacto de la crisis sobre la economía provincial.

Según explicó, los productores están percibiendo valores muy inferiores a los que consideran necesarios para garantizar la sustentabilidad de la actividad.

“Estamos dejando de percibir aproximadamente 200 pesos por kilo de hoja verde. Si multiplicamos eso por los cerca de mil millones de kilos que se cosechan cada año, estamos hablando de unos 200.000 millones de pesos que dejan de ingresar a Misiones”, aseguró.

Para el dirigente, ese dinero no solo falta en las chacras. También desaparece de los comercios, los servicios y las economías locales de toda la provincia.

“Son recursos que no llegan a los pueblos, a los almacenes, a las estaciones de servicio. Es plata que sale de Misiones”, señaló.

Sin embargo, uno de los diagnósticos más duros de la noche no estuvo dirigido a la Nación, a la Provincia ni a la Justicia, sino a los propios productores.

Sand reconoció que observa una creciente apatía social frente a una crisis que ya lleva varias cosechas consecutivas.

“Me llama poderosamente la atención lo apático que está el productor. Por mucho menos antes salíamos a la ruta para defender nuestra familia y nuestros derechos”, expresó.

La misma preocupación fue planteada por Jorge Skripczuk, referente de Impulso Yerbatero.

“Tenemos que convencer a la gente. La gente no está acompañando. Está muy quieta. Cualquier medida de fuerza que tomemos no va a lograr resultados si la gente no acompaña”, advirtió.

Pese a ese diagnóstico, la reunión dejó una señal de esperanza para quienes impulsan la reorganización del sector.

“La sala estuvo llena. Hay una pequeña llamita que tenemos que hacer crecer para revertir este proceso de decadencia. Tenemos que volver a organizarnos y defender la producción misionera”, concluyó Sand.

Más allá de las diferencias partidarias o sectoriales, el mensaje que dejó la noche de Oberá fue compartido por todos los presentes: la crisis yerbatera dejó de ser un problema exclusivo de los productores y se convirtió en una preocupación económica y social para toda Misiones.

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