Economía

“Esta recesión es más profunda que la de 2001 por el arrastre del deterioro social”

Histórico desplome del consumo en Argentina

El empresario Carlos Beigbeder, quien sostiene que la crisis económica actual supera a la de 2001 por su profundidad y por el arrastre del deterioro social, reveló que debió despedir al 30% de su plantel como consecuencia directa de la caída del consumo. En su análisis, el referente del sector comercial puso énfasis en que la recuperación de la economía depende de que se aplique un aumento salarial generalizado que permita reactivar el mercado interno.

Entrevista Stream Misiones Online

Carlos Beigbeder, un observador de la realidad económica y empresario con trayectoria en la región, analizó el panorama actual y lo comparó con gestiones anteriores. Indicó que, si bien la inflación mostró una mejora respecto de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández, la situación general del país atraviesa un momento crítico para el sector productivo.

El empresario misionero reconoció una baja en los índices inflacionarios y explicó que Argentina tiene hoy niveles de inflación más parecidos a los del gobierno de Carlos Menem. Sin embargo, aclaró que la estabilidad de precios por sí sola “no alcanza” para reactivar la economía. “La realidad es que estamos viviendo una crisis sostenida desde que cambió el gobierno, que nos al sector empresario nos juega en contra”, afirmó Beigbeder.

Beigbeder señaló que, paradójicamente, las empresas suelen funcionar mejor con inflación, pues esta “mata un montón de situaciones que de otra manera vos te tenés que poner más eficiente”. Por otra parte, puso énfasis en que la inflación perjudica directamente a los trabajadores y sus ingresos. “Esto no le beneficia a la gente, un país con inflación al asalariado lo destruye. Es decir, no le sirve al que cobra un sueldo fijo vivir en un país con inflación”, y adujo que los sueldos no se actualizan al ritmo de los productos, lo cual genera un desequilibrio.

Aunque la inflación se desaceleró, el empresario advirtió que el problema central reside en la falta de actividad y consumo. “Hoy tenemos un problema de crisis económica muy fuerte, lo ves en la cantidad de comercios que han cerrado”, explicó.

Para el empresario, la gente no gasta, no consume o prioriza otros bienes y servicios, situación que lleva al cierre de locales y a la falta de rentabilidad para las empresas. “Te encontrás en el centro con problemas económicos y problemas financieros porque a las empresas no le está haciendo rentable tener las puertas abiertas”, puntualizó.

La realidad de los despidos

El empresario, quien se considera un crítico de la gestión actual sin alinearse a partidos políticos, compartió su experiencia personal. Mencionó que las crisis económicas las asumen quienes trabajan y producen. “Cuando tuve que despedir a parte de mi plantel, no lo hizo el gobierno, ni nacional, ni provincial, ni municipal. Lo hicimos nosotros y tuvimos que despedir al 30% de nuestro plantel porque el negocio no funcionaba”, reveló. Explicó que esta medida, que afectó a “30 y pico, 40 familias”, la tomó a partir del cambio de Gobierno nacional, cuando las reglas de juego modificaron el escenario.

En este punto, Beigbeder recordó que su empresa debió achicarse en otras gestiones, como durante la época de Guillermo Moreno, cuando no podían recibir productos importados. Consideró que los ciudadanos tienen derecho a la crítica, sin importar a quién hayan votado. “Yo lo voté o no lo voté es indistinto, pero como ciudadano podemos hacer la crítica, porque si yo no soy ni peronista ni macrista ni mileíst, en cada cambio de gobierno, la crisis la asumen los que trabajan”, sostuvo.

Para el empresario, la solución a la crisis pasa por el aumento de los sueldos. “La solución está en que la gente cobre más. La solución es que tanto el gobierno provincial, municipal y nacional aumenten los sueldos”, propuso. Reconoció que esta medida puede ser difícil de implementar rápidamente, lo cual complica la recuperación del consumo y, por ende, de la economía.

Beigbeder consideró viables ambas ideas que se escuchan en el sentido comín una reducción de impuestos para alivianar la carga fiscal y fomentar la inversión, o la implementación de incentivos para que las empresas aguanten y recuperen competitividad a mediano plazo. Ante esta disyuntiva, sostuvo “yo creo que las dos son viables, dependiendo la buena intención y de la apuesta a futuro que tiene la clase dirigente”, afirmó. Además, criticó la ineficiencia en el sector público. “Hay mucha gente que cobra un sueldo y no trabaja. No pasa en la actividad privada eso, pasa en la actividad pública”, comparó.

Explicó que «trabajar» en Argentina resulta complejo debido a los sueldos “planchados” y a las dificultades con las retenciones de impuestos, tanto a nivel provincial como nacional. “Es muy difícil poder llevar a buen puerto ideas cuando vos por un lado tenés los sueldos planchados, que con poca o mucha inflación, el sueldo no se te reactualiza y terminás teniendo estos inconvenientes”, manifestó. Insistió en la necesidad de mejorar los ingresos de la gente para que aumente el consumo, primero para pagar deudas y luego para volver a gastar.

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Una crisis sin precedentes

Como distribuidor, Beigbeder se encuentra en el medio entre las grandes fábricas y los pequeños comerciantes. Aseguró que la situación es compleja para todos los eslabones de la cadena. “La fábrica está pasando por momentos complejos de su economía”, dijo y puso como ejemplo a la industria del vino, donde varias bodegas centenarias, como Norton y Bianchi, enfrentan dificultades y despidieron personal. “Pasa en todas las empresas, no son rentables o son poco rentables o no alcanzan los volúmenes”, completó.

Al comparar la situación económica del Nordeste de Argentina, el empresario indicó que Chaco presenta un panorama ligeramente mejor que Corrientes y Misiones. Sobre el futuro, vaticinó: “Aquel negocio que se cerró y lo ves en el centro, o abrió un chino, o no abrió nada o está empapelado, quiere decir que no está funcionando. La realidad es que el comercio o la empresa o la micropyme que no se adapte a esta nueva posibilidad de mercado, va a cerrar, se va a fundir”, sentenció.

En este marco, aseguró que ante esta situación a las empresas “no hay nadie que las pueda ayudar, porque el gobierno no está para auxiliar a empresas. De última está para conseguir financiamiento, pero no no te van a poder salvar”, remarcó. 

Beigbeder, cuya empresa familiar tiene una larga trayectoria, comparó la crisis actual con otras que vivió el país. “La Argentina ya ha pasado muchas veces por esta clase de crisis”, recordó. Hizo una analogía con la última etapa del gobierno de Menem por sus similitudes en términos de inflación y producción no argentina. Sin embargo, consideró que la crisis actual es la más fuerte que experimentó: “veníamos con otro empuje en el 2001. Ahora viene cayendo desde hace rato”, observó.

Por lo tanto, finalizó con el énfasis puesto en la profundidad del deterioro social y económico, y reiteró que la situación no cambiará sin un aumento generalizado de los salarios.

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