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Esos mediodías donde la radio se convierte en puente entre generaciones

El oyente Carlos Truenow, de la localidad de Dos de Mayo, compartió con FM Sol un relato cargado de memoria, emoción y enseñanza. El escrito fue leído por Freddy durante el programa y logró transportar a los oyentes a una de las páginas más impactantes de la historia climática de Misiones: las históricas nevadas e inundaciones de agosto de 1965.


Carlos describió con detalle cómo era la vida en aquellos años. Casas de madera, techos de tablitas, faroles “Petromax” iluminando las noches y caminos de tierra que se transformaban en verdaderos barriales durante las lluvias. La electricidad apenas funcionaba unas horas al día y conseguir agua potable era una lucha cotidiana para muchas familias del interior misionero.

Pero todo cambió en la madrugada del 20 de agosto de 1965. Según el relato, un joven de apenas 20 años salió hacia la letrina y notó algo extraño cayendo sobre su ropa. Primero creyó que era una neblina espesa, hasta que su madre gritó sorprendida: “¡Pero está nevando!”. Aquella escena quedó grabada para siempre en la memoria de quienes la vivieron. La nieve cayó durante horas sobre los pueblos misioneros, acumulándose en patios, techos y caminos, dejando una postal imposible para una provincia acostumbrada al calor y la tierra colorada.


Mientras la nieve sorprendía y maravillaba a todos, otra tragedia golpeaba a la provincia: las inundaciones sobre la costa del río Uruguay. Las radios, especialmente LT13 de Oberá, transmitían pedidos urgentes de ayuda para familias aisladas y pueblos enteros incomunicados. Allí apareció uno de los valores más profundos que rescata el relato: la solidaridad.

Vecinos, comerciantes, cooperativas y familias enteras comenzaron a organizar ayuda. Jeep Gladiador con cadenas en las ruedas atravesaban caminos imposibles llevando víveres, frazadas y esperanza a las zonas afectadas. Hombres soportando frío extremo viajaban durante horas para asistir a otros que lo habían perdido todo. No existían celulares ni internet; las comunicaciones dependían de radioaficionados, cooperativas y rudimentarios equipos de radio que mantenían unida a la comunidad.


El escrito de Carlos Truenow emocionó profundamente a los oyentes de FM Sol porque no solo recordó un hecho histórico extraordinario, sino también una época donde la solidaridad parecía más fuerte que cualquier tormenta. Su mensaje final dejó una reflexión que quedó resonando en el estudio y en cada hogar que escuchaba la radio: que nunca se pierda la capacidad de ayudar al otro, incluso en los tiempos más difíciles.

Una historia que demuestra que la memoria de los pueblos sigue viva cuando alguien decide contarla.

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