Economía

Crisis yerbatera en Misiones│Productores advierten sobre la escasez de tareferos y el abandono de plantaciones

El productor agropecuario Cristian Klingbeil analizó la severa crisis que atraviesan los sectores yerbatero y tealero en la zona centro de Misiones. Factores como la nula rentabilidad, la falta de inversión, el atraso cambiario y la migración de los cosecheros hacia otros oficios amenazan con profundizar la caída histórica de la producción regional y el cierre de industrias.

La pronunciada caída en la producción de yerba mate responde directamente a la imposibilidad económica de los productores para mantener las labores de cuidado en las plantaciones.

“Desde el 2024 para acá la inversión que se hace en los yerbales es de mínima a cero”, dijo Cristian Klingbeil, productor agropecuario de la zona centro de Misiones, en diálogo con el programa de streaming Día Siete, transmitido por Misiones Online.

“Una macheteadita ahora antes de entrar a cosechar y nada más, no se fertilizó más, no se hicieron los cuidados, la guadañada o la macheteada o la pasada de herbicida”.

Esta paralización en las tareas culturales del campo proyecta un escenario productivo aún más crítico para la próxima temporada. “Me parece que el año que viene va a ser de mínima, igual a este año o peor, porque este año de nuevo el productor está menos cero, está sin un mango, coseche o no coseche la yerba, terminás igual”, advirtió el productor.

A la crisis de los yerbales se suma una preocupante escasez de mano de obra, originada por la migración de los cosecheros hacia otros oficios más rentables. “Si te vas a otro laburo que te ofrecen 30 mil, obvio que vas a dejar y te vas a ir a la construcción o te vas a algún otro laburo, porque en cualquier otra cosa se gana más hoy que en la tarefa”, explicó.

Las condiciones de comercialización de la hoja verde agravan la situación, caracterizadas por precios deprimidos y plazos de pago extendidos que licúan los ingresos de las chacras. “Se está generalizando los 240, pero con cheques a 90 días. Te dan por ahí para la tarea y flete para zafar, y después el resto directamente es un cheque a 90 días”, detalló.

“Este año se pagó 100 pesos y el dólar nunca bajó de los 1400”

El sector tealero atraviesa dificultades similares, fuertemente impactado por el atraso cambiario que pulveriza la rentabilidad frente al aumento de los costos operativos.

“Este año se pagó 100 pesos y el dólar nunca bajó de los 1400 y monedas”, dijo Klingbeil. “Ahí estamos perdiendo 40 pesos por kilo y sabemos que la industria no puede pagar más. Lamentablemente cuando vos necesitás un dólar competitivo, decís algo de eso en una reunión de Nación y ya te saltan con que es una mala palabra pedir un dólar diferenciado”.

Frente a esta asfixia financiera, existe un fuerte malestar por la asimetría en las políticas de fomento estatal, que priorizan a los grandes capitales en detrimento de las economías regionales.

“Acá se subsidia a los grandes que quieren venir a invertir, a eso sí, se le saca impuestos, se le da un montón de beneficios. Y nosotros decimos ‘che, tirame un centro igual como le tirás a los que vienen de afuera’”, reclamó. “Pero no”.

Ante el abandono de plantaciones y la escasez de materia prima principal, surge el riesgo sanitario de que se utilice té sin procesar para abultar los paquetes de yerba mate ante la falta de fiscalización institucional.

“Claramente, con el faltante de yerba que pueda haber este año, es muy probable que varios metan ese té, lo pasen por el secadero de yerba y terminen en el paquete que uno compra en el supermercado. El problema es que en muchos casos va con toda la capuera, todos los yuyos, sabemos que hay yuyos que tienen algunas cuestiones peligrosas para la salud”, alertó.

Finalmente, la recesión general está provocando el cierre definitivo de infraestructuras industriales clave para el procesamiento de la cosecha, dejando a múltiples productores sin lugares para entregar su materia prima.

“Podemos ver varios secaderos ya hace muchos años que vienen cerrando y solamente se abrió un secadero acá en Oberá, pero se cerraron más de 15. Y hoy el problema, lo que impacta inmediatamente, son los obreros de la cooperativa”, concluyó Klingbeil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *