En Cerro Moreno, una experiencia productiva comienza a marcar un rumbo distinto para la ganadería en Misiones. El productor Sergio Mossano, junto a su socio Lisandro, impulsa la incorporación de la raza bovina Senepol y el cultivo de moringa, dos herramientas que apuntan a mejorar la eficiencia del rodeo y la nutrición animal en un contexto desafiante.
Por un lado, el Senepol —una raza en expansión en Brasil— se destaca por su notable adaptación a climas cálidos, gracias a su capacidad de regular la temperatura corporal mediante la evaporación por la piel. A esto se suma la ausencia de astas y una marcada uniformidad en el pelaje, características que facilitan el manejo y ordenan el rodeo.
Su principal valor radica en el aporte genético. A través de cruzamientos, permite mejorar rodeos no homogéneos y desarrollar nuevas líneas como el Senangus (cruce con Angus) o combinaciones con Hereford, logrando animales más adaptados al ambiente local y con mejores indicadores productivos.

(Raza Senepol)
En paralelo, Mossano avanza con la introducción de la moringa como alternativa forrajera. Este cultivo presenta un alto valor nutricional y una densidad de siembra que alcanza hasta 500 mil plantines por hectárea, superando ampliamente a producciones tradicionales de la región. En sistemas donde las madres bovinas requieren alimentación constante para sostener la gestación, la moringa aparece como una opción eficiente y rentable.

(Planta de moringa)
La experiencia en campo también muestra que el Senepol se adapta con facilidad al suelo misionero, presenta resistencia a la garrapata y logra un mejor aprovechamiento de las pasturas. Además, se registran terneros más pesados al destete y una mayor producción de leche en las hembras, en comparación con razas tradicionales como Angus y Hereford.
Con estos avances, la combinación de genética y alimentación estratégica comienza a perfilarse como un modelo productivo innovador, con potencial para transformar la ganadería en la región.

