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Productores yerbateros cruzaron a Sturzenegger│Afirman que las exportaciones a China comenzaron casi 19 años antes del DNU 70

Referentes de cinco organizaciones del sector cuestionaron al ministro de Desregulación por atribuirle al decreto de diciembre de 2023 la expansión internacional de la yerba mate argentina. Sostuvieron que el desarrollo exportador fue resultado de décadas de trabajo, promoción comercial e investigación impulsadas junto al INYM, y advirtieron que la desregulación debilita las herramientas de protección de los productores y los controles de calidad.

Referentes de cinco organizaciones de productores yerbateros salieron al cruce del ministro de Desregulación de la Nación, Federico Sturzenegger, luego de que atribuyera al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023 la llegada de la yerba mate argentina al mercado chino. En una nota conjunta, cuestionaron esa interpretación y aseguraron que las exportaciones a China ya se anunciaban en mayo de 2005, casi 19 años antes de la publicación de la norma que modificó las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

El documento, titulado “El DNU 70/2023: la destrucción de la República para regalar el país a la casta. La falacia de la retórica exportadora”, lleva las firmas de Hugo Sand, titular de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones; Jorge Skripczuk, presidente de la Asociación Civil Impulso Yerbatero; Antonio Franza, de la Asociación de los Yerbateros del Alto Uruguay; Julio Alfredo Petterson, presidente de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte; y Salvador María Torres, secretario general del Movimiento Agrario de Misiones (MAM).

Los firmantes consideraron que la afirmación del ministro desconoce la trayectoria del sector y busca presentar como resultado de la política de desregulación un proceso comercial construido durante décadas. “La exportación de yerba mate no nació con el DNU 70/2023, ni es el resultado de una supuesta magia desreguladora”, sostuvieron.

Según plantearon, el desarrollo de los mercados externos fue producto del trabajo de empresas, cooperativas, productores y trabajadores, acompañado por las políticas de promoción comercial, investigación, capacitación y control de calidad que llevó adelante el INYM antes de la modificación de sus atribuciones.

China ya era un mercado antes de la desregulación

Uno de los principales argumentos de la nota es la existencia de antecedentes de exportaciones de yerba mate a China muy anteriores a la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Los productores señalaron que en mayo de 2005 ya se informaba sobre la llegada del producto argentino a ese país, lo que contradice la idea de que el DNU 70/2023 haya abierto ese mercado.

A su entender, la expansión internacional de la yerba mate no puede explicarse a partir de una medida puntual, sino que responde a una estrategia sostenida para posicionar un producto con identidad regional y desarrollar oportunidades comerciales fuera de las fronteras argentinas.

En ese sentido, destacaron el papel del Plan Estratégico para el Sector Yerbatero Argentino 2013-2028, presentado en 2014 a partir de un trabajo conjunto del INYM, los gobiernos de Misiones y Corrientes, el INTA y la Universidad Nacional de Misiones.

Esa hoja de ruta ya contemplaba la conquista de mercados externos, la diversificación de productos, la mejora de los procesos productivos, el fortalecimiento de los estándares de calidad y la consolidación de una cadena competitiva y sustentable.

La revisión de medio término realizada en 2022, agregaron, volvió a señalar la necesidad de profundizar las misiones comerciales y las rondas de negocios internacionales, adaptar los productos y procesos a las exigencias de los distintos mercados y avanzar en la estandarización y el desarrollo de protocolos de análisis de calidad.

Para los firmantes, estos antecedentes demuestran que el sector contaba con una estrategia de internacionalización anterior al actual Gobierno nacional. Por eso, reclamaron que no se atribuyan a la desregulación los resultados de un proceso que involucró a distintos actores públicos y privados durante años.

“No necesitaba que un ministro se apropiara de su historia; necesitaba que no destruyeran las herramientas con las que la estaba construyendo”, afirmaron.

El cuestionamiento al DNU y el futuro del INYM

Más allá de la discusión sobre las exportaciones, la nota plantea una crítica de fondo a los cambios introducidos por el DNU 70/2023 en el funcionamiento del INYM. Los productores sostuvieron que la norma alteró la institucionalidad de la actividad yerbatera y restringió las herramientas de intervención que el organismo tenía para actuar sobre una cadena económica caracterizada, según describieron, por fuertes desigualdades entre sus integrantes.

En particular, cuestionaron la pérdida de facultades vinculadas con la protección de la producción primaria y señalaron que los actores de mayor peso económico conservan capacidad para incidir tanto en el precio que pagan por la hoja verde como en el valor al que comercializan el producto terminado.

La objeción apunta a uno de los principales conflictos estructurales de la actividad: la distribución del ingreso entre los productores primarios, los secaderos, los molinos y los canales de comercialización. Desde la perspectiva de las organizaciones firmantes, reducir las herramientas de intervención del Estado no elimina las asimetrías existentes, sino que puede ampliar la capacidad de los actores más concentrados para imponer sus condiciones al resto de la cadena.

En ese marco, también cuestionaron que las modificaciones impulsadas desde el área de Desregulación puedan avanzar sobre mecanismos de fiscalización y control que consideran fundamentales para garantizar la calidad y la inocuidad de la yerba mate.

El documento advierte sobre la posibilidad de debilitar procedimientos de inspección, muestreo y control, y cuestiona que esas capacidades sean reemplazadas por mecanismos que dependen de otras fuentes de información o de acuerdos cuya implementación todavía estaría pendiente.

Para los productores, la calidad del producto no puede quedar exclusivamente librada a las decisiones individuales de cada operador ni a la capacidad del consumidor para evaluar lo que compra. La confianza de los mercados, argumentaron, también depende de la existencia de controles adecuados y de instituciones con capacidad técnica para hacerlos cumplir.

Competencia, concentración y sustentabilidad

Los firmantes plantearon que el debate sobre la desregulación no se limita a la discusión sobre los precios o la apertura de mercados. También involucra las condiciones laborales, el cuidado ambiental y la sustentabilidad de la producción yerbatera.

En ese punto, advirtieron que cuestiones como el uso de agroquímicos, la protección de los suelos, la calidad de la materia prima y la inocuidad del alimento no deberían quedar subordinadas exclusivamente a la búsqueda de rentabilidad de cada empresa.

A su vez, cuestionaron la idea de que la reducción de las regulaciones garantice por sí misma una mayor competencia. “La concentración económica no es sinónimo de competencia”, señalaron, al sostener que cuando pocos actores acumulan poder para condicionar los precios y las reglas de funcionamiento de una cadena, la desregulación puede trasladar ese poder desde las instituciones públicas hacia quienes ya cuentan con mayor capacidad económica.

La preocupación adquiere especial relevancia para Misiones, donde la actividad yerbatera tiene un peso central en la economía regional y sostiene a miles de productores, trabajadores rurales, cooperativas e industrias. Para las organizaciones, el debilitamiento de los instrumentos de regulación y control puede comprometer no solamente los ingresos de quienes producen la materia prima, sino también las condiciones que permitieron construir el reconocimiento internacional de la yerba mate argentina.

En su respuesta a Sturzenegger, los referentes insistieron en que la capacidad exportadora del sector se apoya en una combinación de trabajo, conocimiento técnico, promoción comercial y estándares de calidad acumulados durante generaciones. Por eso, advirtieron que los resultados comerciales actuales no garantizan por sí mismos la continuidad del crecimiento si se deterioran las instituciones que contribuyeron a consolidarlos.

“Usted pretende atribuirle al DNU un saldo exportador que no creó, mientras pone en riesgo las condiciones institucionales que contribuyeron a hacerlo posible”, afirmaron.

El cierre de la nota sintetiza el eje político y económico de la respuesta: los productores rechazan que el Gobierno nacional presente la expansión exportadora como una consecuencia directa de la desregulación y sostienen que la discusión central pasa por determinar qué herramientas necesita la cadena para sostener su competitividad sin profundizar las desigualdades internas.

“No hay mérito en apropiarse de los resultados del trabajo ajeno mientras se destruyen las herramientas que permitieron alcanzarlos. Eso no es desregulación: es transferir poder económico a los más fuertes y presentar esa transferencia como libertad”, concluyeron.

Fuente: Misiones Online

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