Interés general

58 años de amor, pan casero y recuerdos│La historia de Adolfo y Otilia, una pareja que guarda la memoria de 25 de Mayo


Por Fredy Frank
Mientras el frío del invierno se hace sentir en Misiones, en una casa donde nunca falta el mate caliente ni el aroma del pan recién horneado, viven Adolfo Zils y Otilia Pitch. El próximo lunes cumplirán 58 años de matrimonio, una vida compartida que es también un pedazo de la historia de 25 de Mayo.
Cada mañana comienza igual: la cocina a leña vuelve a encenderse, el mate pasa de mano en mano y las tareas del día se reparten naturalmente. Otilia sigue preparando el pan casero en un gran horno, suficiente para alimentar a toda la familia durante una semana, mientras Adolfo, aunque ya lleva muchos años jubilado, continúa buscando leña o sacando mandioca de la chacra.


Pero detrás de esa rutina sencilla se esconde una historia enorme.
Otilia recuerda que sus padres llegaron desde Alemania, pasaron por Brasil y finalmente encontraron su lugar en 25 de Mayo. Allí conoció a Adolfo, quien había perdido a su padre cuando apenas tenía siete años y fue criado por sus tíos. Con el tiempo formaron una familia de cuatro hijos y comenzaron un largo camino de trabajo, sacrificio y sueños compartidos.


Adolfo dedicó gran parte de su vida a los aserraderos de la zona. Durante 25 años trabajó junto al padre del entrevistador, Freddy, hasta que llegó la jubilación. Sin embargo, como ocurre con tantos hombres de campo, nunca dejó realmente de trabajar; simplemente cambió el ritmo de sus días.
Uno de los recuerdos más valiosos que conservan está ligado a una pareja inolvidable para los vecinos: los abuelitos Berlín.
Gerardo Berlín, llegado desde Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, fabricaba a mano camiones, tractores, autitos y juguetes de madera que hacían felices a los chicos de toda la región. Su esposa, Elfrida, era una partera muy querida que ayudó a traer al mundo a cientos de niños de la zona, muchas veces viajando de noche en sulky o en carro para asistir un nacimiento.
Otilia trabajó junto a ellos durante 21 años. Pintaba las ruedas y carrocerías de aquellos juguetes que hoy son verdaderas reliquias, mientras aprendía historias que parecían sacadas de un libro. Recuerda que Elfrida había trabajado para la Cruz Roja durante la guerra y que, para no perder a su pequeño hijo en medio del caos, lo llevaba sujeto a su cintura con un cinturón.


Hoy, Adolfo conserva una pequeña sierra circular que perteneció al viejo Berlín. Es una de las pocas huellas materiales que quedan de aquel artesano que convirtió simples pedazos de madera en la alegría de generaciones enteras.
La charla también deja espacio para la reflexión. Ambos coinciden en que antes los vecinos estaban más unidos. Recuerdan una época en la que con pocos días de cosecha alcanzaba para abastecer el hogar y donde todos colaboraban para levantar una escuela, una comisaría o ayudar al vecino.
“Hoy hay celulares, internet y muchas comodidades, pero pareciera que estamos más lejos unos de otros”, comentan con la serenidad que solo dan los años.
Escuchar a Adolfo y Otilia es comprender que la historia de un pueblo no siempre está escrita en los libros. Muchas veces vive en una cocina a leña, en el olor del pan casero, en una vieja herramienta heredada o en los recuerdos de quienes dedicaron toda una vida a construir comunidad.
Porque mientras existan personas dispuestas a contar estas historias, la memoria de 25 de Mayo seguirá viva.

Adolfo y Otilia, una pareja que guarda la memoria de 25 de Mayo

1 Comment

  • Magdalena Pitsch 3 julio, 2026

    Buenas tardes Fredy
    Soy Magdalena pitsch Muy bueno tu trabajo,estoy armando historias de la familia ,con recotes de entrevistas.

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