Interés general

De pichados, argeles y gurisitos; el castellano según los misioneros

Del guaraní al portugués, de los abuelos inmigrantes a las nuevas generaciones, el habla misionera es un territorio con memoria, mestizaje y en permanente transformación. Un recorrido por las palabras, modismos e historias que conforman una de las identidades lingüísticas más singulares del país.

Por Silvia Godoy

Recitaba el Mensú: Nde añamemby amarillento, soltame el pelo, arruinado. Uno, la cara llorosa, otro, la piel arañada/

van dando viracambota casi sobre la ribera; la gurisada hace rueda para ver cómo termina/ mientras el ojo del cielo contempla lleno de asombro estos gurises de plomo estallando sobre el clima. Describía el poeta de poncho y sombrero una tarde cualquiera en estas tierras fronterizas, polifónicas de paisajes y de voces que van y vienen por el río.

Hubo en estas semanas en el comienzo del megaevento del deporte internacional un hecho que disgustó a muchos, menos a los dueños del espectáculo y, aunque sí dieron marcha atrás, nunca se disculparon. En las conferencias de prensa en Estados Unidos solamente se podía hablar en inglés. Nangana.

Fue la decisión más argel que pudo tomar un país anfitrión en guerra, pero también el suceso descubrió una rendija para pensarnos en relación a culturas, identidades y el impulso humano de entendernos.

La arquetípica torre de Babel que una vez hizo dispersar a las personas por el planeta asiste hoy a un fenómeno de homogeneización y colonialismo.

Frente a ello, reconocernos en nuestras particularidades que se hacen notar al hablar (y también al escribir); remontarnos a la genealogía de nuestro castellano permeable a las costas, a las ancestralidades, a las inmigraciones, es la idea que motoriza este informe dominical en el final de junio.

Allá ité

Conocer de dónde nos vienen esas palabras y modismos que nos posibilitan explicar nuestro mundo y admitir que la lengua es dinámica y en constante cambio no será una tarea de balde. Pensamos que preguntarnos ¿cómo hablamos los misioneros? es una forma de revalorizar la memoria y de tener un punto de partida para dialogar entre nosotros y con otros.

Con la rigurosidad de la academia, con el humor de la creatividad en las artes, a modo de homenaje a nuestros abuelos siguen estas páginas que esperamos reflejen un poquito aunque sea de este mboyeré que nos constituye. Se puede acompañar la lectura con reviro.

“Vo’ ijite”, dijo Moni y nos conquistó.

Nadie se piche

En la indagación realizada para este artículo encontramos autores que en distintas épocas se dedicaron a profundizar en el habla misionera, el decir de esta gente de la tierra colorada entre el Paraná y el Uruguay.

Guillermo Kaul Grünwald publicó en 1977 su Diccionario etimológico lingüístico de Misiones, una obra fundamental de la lexicografía regional que analiza el origen y la evolución de las palabras, giros lingüísticos y expresiones coloquiales.

Grünwald comienza su pieza con una advertencia: “Misiones, situada a modo de cuña entre dos territorios, uno de habla guaraní, Paraguay, y el otro de habla portuguesa, Brasil… ofrece una fisonomía originalísima a nivel lingüístico. Es la única provincia argentina trilingüe… En Misiones se habla el español, el guaraní y el lusobrasileño, prevalenciendo el guaraní sobre la costa del Alto Paraná y el brasileño en las márgenes del Alto Uruguay hasta el río Iguazú como sustratos, adstrastos y superstratos del español respectivamente”.

“Su tradición histórico cultural no es menos peculiar”, resalta.

Le sigue un extenso diccionario de voces misioneras, un material accesible en internet digitalizado por la Universidad Nacional de Misiones.

Dos años antes, en 1975, aparecía el ensayo lingüístico Las figuras del habla misionera, de Hugo Wenceslao Amable, publicado originalmente por la Editorial Colmegna de Santa Fe y que actualmente también está en la web.

En esta obra, Amable arranca explicando cómo se cura una ura, una práctica que madres y médicos de esta zona saben bien, pero que en otros sitios se solía errar el diagnóstico por desconocimiento de este mal. Luego argumenta acerca del origen de argel y pichado y sus usos y significados habituales. Y confiesa que el término argelado le llamó la atención desde su arribo a la provincia en 1958, cuando comenzó sus anotaciones para comprenderlo. “Me he afanado por conocer su procedencia y su posible evolución etimológica y semántica; o sea, de dónde proviene, qué cambios de forma pudo haber sufrido, qué variaciones se operaron en su significación, y con cuáles acepciones se emplea en la actualidad”.

Virales y chamiguismos

En la era de la virtualidad, el lenguaje también a la vez que se enriquece se tensiona con eso nuevo, con vocablos del inglés. Asimismo, en las aulas, también esta diversidad es parte de la vida cotidiana que debe integrarse. Bien lo saben los docentes.

Por otra parte, Hugo López, investigador y escritor que vive en Puerto Iguazú, publicó ¡Qué picha’o!, un diccionario de la triple frontera que busca hacer comprender a los turistas las expresiones que escuchan durante su estadía. El autor llama la atención de la vigencia entre los más jóvenes de palabras y dichos que vienen de anteriores generaciones.

Mientras siga habiendo pichados o esten los mondajeros de siempre (de traje, papudos para la foto); si los gurises y las guainas meriendan chipa cuerito, y anda angá nuestro bolsillo, esta cadencia heredada de tanto río seguirá su curso como la corriente, hacia el futuro.

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