El endeudamiento en la Argentina atraviesa un cambio de paradigma. Lo que solía ser una herramienta destinada a la compra de bienes durables o capitalización, hoy Según el informe “Argentina a Crédito” de la Fundación Pensar (con datos del BCRA, Indec y la consultora Casa Tres), el crédito en Argentina pasó de ser una herramienta de financiamiento a un mecanismo de auxilio diario:
Impacto político e iniciativas: En el Congreso se debaten tres dictámenes: el de mayoría (LLA, UCR, PRO) prioriza la transparencia y portabilidad financiera sin topes de tasas, mientras que los de minoría proponen emergencia financiera, esquemas de refinanciación obligatoria y topes a las tasas. CABA aplicó la Ley 6.959 para refinanciaciones con tasa bonificada.
Destino de las deudas: El 58% de los argentinos financió consumos esenciales (subiendo al 63% en mujeres y al 65% en sectores de menores ingresos). El 62% del crédito se destina a la canasta básica (alimentos, gastos del hogar y servicios/impuestos); si se suma la refinanciación de deudas, alcanza el 76%. Sectores informales (servicio doméstico, gastronomía) dependen de préstamos de familiares o amigos (25%-30%).
Efecto de la inflación a la baja: Al desacelerarse la inflación (1,7% mensual en agosto de 2026), desapareció la “licuación” de las cuotas fijas. Como los servicios y costos fijos subieron por encima de la inflación general (41,8% a 49,1% interanual vs. 33,5%), se redujo el ingreso disponible para pagar cuotas.
Morosidad en niveles récord: En julio de 2026, la mora en familias llegó al 12,9% en el sistema bancario (más de 5 veces el nivel de 2024 y récord desde 2010), concentrada principalmente en préstamos personales (16,7%) y tarjetas (12,8%). En prestamistas no bancarios (fintechs y comercios), la mora se dispara al 31,3%.
Atrasos y distribución del riesgo: Un 54% de las personas dejó de pagar alguna obligación (llegando al 72% en sectores vulnerables), priorizando los atrasos en servicios básicos (46%) y tarjetas (36%). Un 37% cree que no podrá saldar sus deudas. El riesgo está concentrado: el 10% de los deudores acumula el 58% del monto moroso total.
